La verdad es que eso de que los toros atacan y se ponen agresivos con todo aquello que es de color rojo es simplemente una leyenda urbana o un mito. La realidad es bien distinta y los toros pasan de los colores y en realidad lo que hacen atacar a aquello que se mueve.
Si movemos un pañuelo rojo delante de un toro, este seguramente se irá a por nosotros, pero en realidad lo hace por los movimientos nuestros y del pañuelo, pero no por el propio color de este. Es más, si hacemos lo mismo con un pañuelo de otro color, ya sea blanco, azul o con flores, el toro actuará de la misma manera y se probablemente volverá agresivo contra ese movimiento.
El toro solo va a hacer caso a los movimientos bruscos si los tiene cerca, si nos movemos lejos de el con los mismos movimientos no pasará nada.
Al final, eso de que a los toros no les gusta el color rojo no era verdad, pero por alguna razón se nos ha enseñado de pequeños y en nuestra cabeza se ha quedado muy grabado sin que nadie nos lo haya desmentido.
Culpa de ello seguramente tenga el mundo del toro, sin proponérselo. Eso de que los toreros llamen a que el toro embista un capote con un tono morado-rojo puede haber influido mucho en este pensamiento erróneo. Eso si, el toro no ataca al torero, solo al capote, si por cualquier cosa da una cornada al torero es seguramente por algún error humano ya que el toro solo se fija en el capote.
Así que ya sabéis, si os encontráis un toro en un descampado, no va a atacar al que lleve algo rojo en su vestimenta. Lo que va a hacer es correr detrás de aquellos que se muevan más. Lo mejor es estarse quieto, o hacer movimientos suaves para alejarse de el, así evitar llamar la atención y que se fije en nosotros.